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Derivate3. Los seguros se transforman en apuestas: derivados financieros.
 
Regresamos a los seguros que hicieron posible la multiplicación de créditos de los bancos. Estos seguros llamados "derivados" también se vuelven títulos tratables. En realidad, no hacen nada más que asegurar los créditos titulizados contra el riesgo de pérdida; el seguro garantiza el valor del título asegurado aun si los créditos no son devueltos. Cuando se acaba el suguro, los derivados nivelan las pérdidas. En caso de pérdidas minores, los derivados dan ganancias. Hasta aquí todo bien. Pero los derivados son convenientes sobre todo para apostar y no sólo para los créditos que no se devuelven: la verdad es que se aposta por todo.

Un operador apuesta por la caída de los títulos de estado españoles. Luego vende paquetes de derivados (seguros) de estos títulos. Pero no posee lo que está vendiendo. Esto funciona puesto que debe facilitarlos solamente al vencimiento del contracto del seguro, o sea cuando se paga o se cobra. Con estas apodadas "ventas sin efectos" normalmente el precio de los derivados baja (cuando la oferta aumenta, el precio disminuye). Pongamos que el operador haya comprado derivados por 10 millares de millones de euro; cuando finalmente tiene que comprar en serio para facilitar lo que ya había vendido, el paquete vale sólo 9 millares de millones de euro. Compró por 10 millares de millones pero gastó sólo 9; por lo tanto, tuvo una ganancia de 1 millar de millones. Si contrariamente el operador apuesta por los precios en subida compra derivados – para quedar en el ejemplo de arriba –por 10 millares de millones de euro. También esta vez no necesita de su dinero pues se paga o se cobra sólo al vencimiento. En consecuencia de la diminución de la oferta y de la "conducta del grey" el valor de los derivados adquiridos sube a los 11 millares de millones. Aun esta vez gana 1 millar de millones.

Puesto que el vencimiento del registro está siempre en un futuro lejano, estos derivados no entran en los balances y pueden ser usados perfectamente para ocultar pérdidas o ganancias. Se negocian fuera de las bolsas; por lo tanto, se sustraen a cualquier transparencia y reglamentación. En los intercambios de hoy en euro, ya al 97 por ciento de flujos de dinero son derivados. Sólo el 3 por ciento es un intercambio real de moneda. ("Los derivados son armas de distrucción de masa", Warren Buffert, tercer hombre más rico del mundo)
   
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